domingo, 4 de diciembre de 2016

Huerto Urbano





Grados de Temperatura


Diversidad Étnica


"El Niño y La Niña"

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Fenómeno meteorológico “El Niño” y “La Niña”
El nombre de “El Niño” se refiere al niño Jesús, porque el fenómeno ocurre aproximadamente en el tiempo de Navidad en el Océano Pacífico, por la costa este del Sur de América.
“La Niña” se llama así porque presenta condiciones contrarias al fenómeno del Niño, pero también es conocido como "El Viejo" o "El Anti-niño" .Suele ir acompañado del descenso de las temperaturas y provoca fuertes sequías en las zonas costeras del Pacífico.
Las consecuencias que nos trae el fenómeno “El Niño” son:
·         Lluvias intensas.
·         Existen especies que no sobreviven al cambio de temperatura y mueren, generando pérdida económica en actividades primarias.
·         Surgen enfermedades como el cólera, que en ocasiones se trasforman en epidemias muy difíciles de erradicar.
·         Pérdidas pesqueras.
·         Intensa formación de nubes.
·         Periodos muy húmedos.
·         Baja presión atmosférica.
Y las consecuencias que trae “La Niña” son:
·         En los trópicos, las variaciones son radicalmente opuestas a las ocasionadas por El Niño.
·         En el continente americano, las temperaturas del aire de la estación invernal, se tornan más calientes de lo normal en el Sudeste y más frías que lo normal en el Noreste.
·         En América del Sur, predominan condiciones más secas y más frescas que lo normal sobre El Ecuador y Perú; así como condiciones más húmedas que lo normal en el Noreste de Brasil.
·         En América Central, se presentan condiciones relativamente más húmedas que lo normal, principalmente sobre las zonas costeras del mar Caribe.
En nuestro país el fenómeno de El Niño, ocasiona importantes cambios en el clima, provocando calentamiento del mar, condiciones de sequía en el centro de México, lluvias intensas en secciones del país e inviernos generalmente húmedos. Y La Niña provoca lluvias excesivas en el centro y sur del país, sequías y lluvias en el norte de México, e inviernos con marcada ausencia de lluvias.
Tanto este Fenómeno de La Niña como El Niño, son variaciones normales en las temperaturas de la superficie del mar, que han existido desde hace millares de años y que continuarán existiendo, sin que el hombre puede interferir.



PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN
·         ¿Qué es el fenómeno de “El Niño”?
·         ¿Qué es el fenómeno de “La Niña”?
·         ¿Cómo se manifiestan ambos fenómenos?
OBJETIVOS
·         Es un patrón climático recurrente que implica cambios en la temperatura de las aguas en la parte central y oriental del Pacífico tropical.
·         Es un fenómeno de interacción océano-atmósfera que se caracteriza por la aparición de temperaturas oceánicas superficiales inusualmente bajas en el centro y este del Océano Pacífico ecuatorial.
·         El Niño se manifiesta como un calentamiento anómalo de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial y que está asociado a una amplia fluctuación de la presión atmosférica; también algunos cambios generales del tiempo están ligados a esas anomalías ecuatoriales y La Niña se manifiesta por aguas más cálidas en el Pacífico tropical con efectos que pueden provocar daños por miles de millones de dólares al suministro de alimentos y agua en todo el mundo.
 
JUSTIFICACIÓN
La investigación recabada sobre los fenómenos meteorológicos de El niño y La Niña, fueron de fuentes confiables, la mayoría de ellas eran de institutos de América del Sur, aunque otras, eran de estudios realizados en México.
Esto nos permitió de tal manera que podamos diferenciar lo que ocasiona El Niño y La Niña, que podemos decir que son lo mismo, pero cuando realmente no lo son, puesto a que uno es de una manera y el otro si tiene mayor diferencia con lo otro.
Pero al punto, lo que los diferencia principalmente a estos dos es que en uno causa mucha más destrucción que el otro, incluyendo que aparte de esto, es que dura por mucho más tiempo, y claro también, que esto se debe por el aumento de la temperatura de la Tierra, y por ende esta ocasiona el calentamiento global.
Aunque por causa del calentamiento global, la destrucción que puede ocasionar El Niño o La Niña, será una total catástrofe, ocasionando daños por miles de millones de dólares pero al suministro de alimentos y agua en todo el mundo, y no solo sería eso, sino que también, habrá pérdidas materiales, pero lo más importante y primordial que esto, son las pedidas entre la familia.
Claro que si no se atiende a tiempo el problema del calentamiento global, ocasionara lo que ya se mencionó anteriormente, incluso que pueden volverse normales y cosa de todos los días, y cuando eso sea realmente así, no habrá nadie que pueda sobrevivir para ello.
Los estudios realizados muestran claramente lo que han investigado sobre ello, como se han estado manifestando, cuáles son sus orígenes, en donde comenzó a desarrollarse y en qué lugares son en donde ocasiona la gran destrucción, también entre otras muchas cosas que han ocasionado la aparición de estas dos.
Lo que ocasionaran estos fenómenos meteorológicos, será que primero la Tierra logra a calentarse tres grados más de temperatura, resultado que obtenga que estos dos fenómenos, tanto El niño como La Niña se vuelvan normales y para todos los días, sin un momento descansar de ellos; y para la destrucción que nadie podrá adaptarse ni podrá sobrevivir, será cuando la Tierra llegue a su máximo grado, que son los seis grados de temperatura.






ESTUDIO N°1
En la actualidad, diversas investigaciones oceanográficas y meteorológicas demuestran la existencia de eventos climáticos extremos de escala global asociados a interacciones inestables entre el océano y la atmósfera. Actualmente, puede inferirse la ocurrencia de eventos El Niño desde hace varios milenios atrás, mucho antes de que se tuvieran registros escritos de ellos y cuando aún no recibían la denominación de El Niño. Esto último es debido a que el impacto causado por las lluvias e inundaciones ocurridas posiblemente durante los años de El Niño dejó sus marcas en el ambiente natural, principalmente en Perú y en Ecuador. Por ejemplo, a fines de la década de los setenta, William Quinn y sus colegas identificaron y categorizaron eventos de El Niño hacia atrás en la historia, hasta los comienzos del año 1500. Ellos reunieron información de la temperatura del océano y las precipitaciones desde una variedad de fuentes, incluyendo los diarios personales de viajeros de la región, registros de la minería del guano, registros de plantaciones en Indonesia, bitácoras de buques y evidencias físicas e históricas de las inundaciones y deslizamientos de tierra que se produjeron siglos atrás. La versión más aceptada de la expresión El Niño, se refiere al hecho de que pescadores artesanales identificaron la ocurrencia estacional de agua inusualmente cálida en las costas del Perú. Esta agua más cálida solía aparecer alrededor de la festividad de la Navidad. Por este motivo, los pescadores decidieron referirse a este fenómeno denominándolo “la corriente de El Niño”, haciendo referencia al recién nacido Niño Jesús. Con el desarrollo de la industria pesquera peruana de la anchoveta en la década de los sesenta, el interés por el conocimiento del evento El Niño aumentó significativamente.
Hoy en día se conoce que los pescadores peruanos denominaban “la corriente de El Niño”, a una corriente estacional cálida que se desplaza de norte a sur a lo largo de la costa de Ecuador y Perú. Ésta se desarrolla todos los años a partir del mes de diciembre aproximadamente, enfrentando y desplazando a la conocida corriente fría de Humboldt o de Chile-Perú.
El ciclo ENOS consiste en una oscilación entre una fase cálida (El Niño) y una fase fría (La Niña), que se manifiesta principalmente a través de un calentamiento o enfriamiento anormal de la Temperatura Superficial del Mar (TSM) en el océano Pacífico ecuatorial central y oriental.
Estas variaciones de la TSM alcanzan las costas norte y sur de América y traen consigo alteraciones significativas en los patrones climáticos, que se desarrollan incluso en algunas regiones muy apartadas del globo. Por su parte, el ciclo ENOS se desarrolla en forma aperiódica y en una escala de tiempo mayor que la corriente de El Niño, ya que su aparición se presenta a intervalos irregulares que oscilan aproximadamente entre los 3 y 7 años.
Cabe señalar que, durante los años en los que se manifiesta la fase cálida del ciclo ENOS, se genera un fortalecimiento de “la corriente de El Niño”.
Ciertamente, hasta ahora no se conoce cuál es la causa que gatilla el comienzo de un ciclo ENOS. Sin embargo, las investigaciones han identificado los signos que preceden la aparición de uno de estos eventos en sus componentes oceánica y atmosférica.
Así, la componente oceánica del ciclo ENOS está caracterizada por la aparición de fuertes anomalías positivas (durante El Niño) o negativas (durante La Niña) de Temperatura Superficial del Mar en regiones específicas de la cuenca del Pacífico tropical y costa sudamericana, las que se prolongan por varios meses consecutivos. Las anomalías positivas de TSM se asocian al hundimiento de la termoclina y reducción de la surgencia costera, mientras que las anomalías negativas de TSM se asocian a elevación de la termoclina y fortalecimiento de la surgencia. El nivel del mar también experimenta anomalías positivas (durante El Niño) y negativas (durante La Niña), en la región del Pacífico tropical y costa sudamericana.
La componente atmosférica del ciclo ENOS está asociada con una fluctuación interanual cuasi-sincrónica de dos sistemas de presión a gran escala: el sistema de baja presión atmosférica superficial, ubicado sobre el lado oeste del océano Pacífico ecuatorial, y el sistema de alta presión atmosférica superficial (Anticiclón), ubicado en los subtrópicos orientales del océano Pacífico sur, respectivamente.
El índice operacional más usado para identificar las fases de esta “Oscilación del Sur” (OS), se conoce con el nombre de Índice de la Oscilación del Sur (IOS). El IOS se define como la diferencia normalizada de la presión atmosférica media mensual entre la región de alta (Tahití) y baja (Darwin) presión, existiendo dos fases: una negativa (IOS negativo), caracterizada por el descenso de la presión atmosférica superficial en el sector oriental del océano Pacífico (El Niño), y otra positiva (IOS positivo), donde la presión atmosférica superficial aumenta en el mismo sector (La Niña). Las presiones en el lado oeste varían en oposición de fase respecto de las anteriores.
Inicialmente, el IOS fue estudiado por el científico británico Sir Gilbert Walker, quien además se interesó en estudiar, durante la primera mitad del siglo XX, las fluctuaciones del clima tropical para predecir la variabilidad de las precipitaciones en el monzón Índico. Él notó que en ciertos años la presión atmosférica era más alta sobre Indonesia y este del océano Índico, mientras que al mismo tiempo, se registraban presiones más bajas sobre la región tropical y subtropical del océano Pacífico.
En las regiones situadas hacia el este del océano Índico, las estaciones meteorológicas que contaban con datos buenos y confiables de presión atmosférica para la realización de los análisis de correlación que Sir Gilbert Walker utilizó en un principio para calcular el IOS, fueron Jakarta en Indonesia y Darwin en el norte de Australia.
El ciclo ENOS ocasiona una alteración en el régimen de precipitaciones a escala 16 global, observándose importantes anomalías positivas y negativas de pluviosidad en regiones características del planeta. Asimismo, se produce un debilitamiento (fase cálida) o incremento (fase fría) de los vientos alisios en la región del Pacífico tropical, con la consecuente retroalimentación en el océano.
Así, los años de El Niño están asociados con un calentamiento del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Por el contrario, durante los años de La Niña se registra un enfriamiento del océano.
La fase cálida del ciclo ENOS puede afectar las condiciones meteorológicas en diversas localidades del mundo. En el océano Atlántico, cerca de la costa sur de África, a menudo ocurren sequías cuando esta fase está presente. De la misma manera, el lado oeste del océano Pacífico, zona de intensas precipitaciones, sufre también sequía durante un período cálido del ciclo ENOS. Por el contrario, regiones que se caracterizan por ser normalmente secas e incluso áridas, se ven afectadas por anomalías positivas severas de precipitación, principalmente las costas de Ecuador y norte del Perú, y el centro de Chile.
Las consecuencias socioeconómicas de las perturbaciones climáticas asociadas con la variabilidad del ciclo ENOS, pueden llegar a ser catastróficas. De hecho, en países como Zimbawe, cuya economía depende críticamente de la producción de maíz, los efectos de la sequía durante un evento El Niño pueden ser devastadores. Sin embargo, en la parte oeste de América del Sur, los agricultores pueden sacar provecho del cultivo de una cosecha muy buena de arroz, en vez de una cosecha normal de algodón, porque durante un episodio de El Niño suele llover más de lo normal en esa región.
Los dos episodios cálidos más importantes de los últimos años, han suscitado intensos estudios sobre sus respectivos impactos socioeconómicos, especialmente llevados a cabo por los organismos internacionales vinculados con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Si bien es cierto los episodios cálidos y fríos del ciclo ENOS pueden ser muy diferentes el uno del otro, actualmente las investigaciones buscan comprender mejor este fenómeno y las interacciones existentes entre la atmósfera, que es un fluido cuya estructura cambia rápidamente, y el océano, que cambia en forma mucho más lenta.
Para ello, se han desarrollado diversos modelos numéricos y estadísticos de la atmósfera y del océano, los cuales están siendo utilizados en combinación con datos satelitales.
El principal objetivo de este tipo de estudios es la predicción de futuros eventos ENOS, para llegar a advertir a tiempo a los agricultores, pescadores y a la sociedad en general de sus posibles efectos, pudiendo así minimizarse los daños y aprovecharse sus potenciales beneficios.












ESTUDIO N°2
A comienzos de 1997, el IDEAM, como parte del Sistema Nacional Ambiental (SINA) y como coordinador del Sistema de Información Ambiental, previendo la ocurrencia de un fenómeno El Niño durante ese año, asumió su responsabilidad de suministrar información, oportuna y veraz, sobre el desarrollo de fenómenos ambientales que de una u otra forma afectan la actividad nacional, y de inmediato, involucro a todas sus áreas técnicas en la elaboración de un estudio sobre la naturaleza y características de los fenómenos El Niño; el pronóstico de su advenimiento para ese año especifico; la determinación de los posibles efectos sobre el clima y el medio natural y el análisis sobre el impacto que pudiera llegar a causar a la sociedad y a la economía del país.
El modelo integral desarrollado por el IDEAM aquel año, es una compilación de los documentos técnicos elaborados por las áreas científicas del instituto en aquella época, a saber: Meteorología, Hidrología, Ecosistemas, Geomorfología y suelos,
Población y asentamientos humanos y Ecología económica. Con este modelo, el IDEAM logro consolidar su capacidad de predicción del efecto climático de los fenómenos El Niño, al obtener como resultado final la determinación de las posibles alteraciones de la “Oferta Hídrica”, producto del cruce de algunas variables representativas del comportamiento del medio físico natural (anomalías de la precipitación, capacidad de amortiguamiento del sistema suelo-vegetación, alteraciones de los rendimientos hídricos, entre otras). Conociendo de antemano el posible efecto climático derivado de la ocurrencia del fenómeno, las predicciones y tendencias han venido siendo ajustadas sistemáticamente de conformidad con las características de intensidad y duración de cada evento.
En 1998, el IDEAM consciente del enorme beneficio que le significo al gobierno nacional, a los sectores económicos y a la sociedad en general, la información sobre el efecto climático derivado de los fenómenos El Niño, adelanto una tarea similar para examinar esta misma condición durante los eventos fríos, La Niña. En consecuencia, en agosto de ese año, el instituto público el documento “Posibles efectos naturales y socioeconómicos del fenómeno frío del Pacífico (La Niña) en Colombia en el segundo semestre de 1998 y primer semestre de 1999”.
Transcurridos diez años de la elaboración de ese primer ejercicio, el IDEAM ha tomado la decisión de actualizar la componente Meteorológica de su modelo institucional con el desarrollo de este nuevo estudio, a efecto de mejorar sus actuales esquemas de Predicción Climática. El objetivo fundamental de este proyecto es ampliar, por una parte, la base informática del análisis de precipitación y temperatura hasta el año 2005, con miras a obtener una mejor resolución espacial de los resultados y por otra, obtener un nuevo conocimiento sobre el efecto de los fenómenos
El Niño y La Niña, en los patrones de lluvia y temperatura del aire del país, para diferentes intensidades del evento, dado el carácter con el que estos se presentan (débil, moderado, fuerte e inusualmente intenso), ya que cada uno de ellos tiene sus propias particularidades. Igualmente, se busca lograr una mejor comprensión estacional del efecto climático, a través del análisis de las anomalías de la precipitación durante las estaciones secas y lluviosas, en las diferentes regiones del país.
El desarrollo de este estudio permitió ampliar la base informática del análisis hasta el año 2005, utilizando la información de 2200 series de precipitación y 780 de temperatura del aire, con lo cual se obtuvo una mejor resolución espacial de los resultados. El modelo desarrollado en 1997, solo empleó información de 580 estaciones pluviométricas y 390 estaciones termométricas.
Se obtuvo un nuevo conocimiento sobre el efecto de los fenómenos El Niño y La Niña, en los patrones de lluvia y temperatura del aire del país, para diferentes intensidades del evento, dado el carácter con el que estos se presentan (débil, moderado, fuerte). Para el programa de Predicción Climática es de trascendental importancia contar con esta nueva información, por cuanto le permite ajustar las proyecciones y pronósticos climáticos de acuerdo con la intensidad de los fenómenos. En particular, es importante destacar que las alteraciones pluviométricas ocasionadas por los fenómenos El Niño y La Niña de carácter fuerte, no guardan una relación lineal con la intensidad asociada a los fenómenos.
Se logró establecer el efecto que los fenómenos El Niño y La Niña ejercen sobre los regímenes de lluvia y temperatura del aire en el país, durante el tercero y cuarto trimestres del primer año y el primer trimestre del segundo año en presencia de estos eventos. La determinación de los efectos durante estos períodos permite afinar aún más el grado de precisión en la determinación de las tendencias climáticas de corto y mediano plazo, tan importantes en las actividades de planificación de los sectores agroindustriales y energéticos del país. Vale la pena destacar que el mayor efecto climático, tanto para los eventos El Niño como para la Niña, ocurre durante el primer trimestre del segundo año, el cual es muchas veces coincidente con la fase madura de los eventos, es decir, cuando se presentan las mayores anomalías en el océano y la atmósfera del Pacífico tropical
Se obtuvieron las herramientas para reducir la incertidumbre en el conocimiento del efecto climático estacional de los fenómenos de El Niño y La Niña, a través del análisis de las anomalías de la precipitación durante las estaciones secas y lluviosas, en las diferentes regiones del país. La determinación del efecto a nivel estacional, permite un mejor acercamiento en las proyecciones climáticas de mediano y largo plazo, necesarias igualmente en labores de planeación a todo nivel. Es importante resaltar que, en términos generales, el efecto de los fenómenos típicos de El Niño y La Niña sobre la precipitación estacional es más acentuado en las temporadas secas que en las lluviosas
Se evidenció que los fenómenos El Niño y La Niña afectan de manera importante los regímenes de temperatura del aire y precipitación en Colombia.  En términos generales, se comprobó que cuando se presenta el fenómeno El Niño (La Niña) hay una tendencia hacia la disminución (aumento) de los volúmenes de precipitación, particularmente en las regiones Andina, Caribe y la parte norte de la región Pacífica. Dado que el efecto sobre el régimen de precipitación en Colombia derivado de los eventos El Niño no sigue un patrón común, por cuanto las deficiencias son más acusadas en algunas áreas, menos en otras y en algunas ni siquiera se perciben, se puede establecer que, en general, el efecto es diferencial a lo largo y ancho del territorio nacional.
Se comprobó el incremento de la temperatura del aire en la región Pacífica y en los valles interandinos, durante los eventos cálidos de El Niño. Durante la fase opuesta (La Niña), se evidenció el registro de anomalías negativas (condición de enfriamiento) en la mayor parte de las regiones Andina, Caribe y Pacífica.
El análisis de los resultados mostró que aunque la relación no es lineal, durante los eventos fríos de La Niña se registran condiciones pluviométricas y termométricas aproximadamente opuestas a las observadas durante los fenómenos El Niño.
Y con la creación del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales - IDEAM, mediante la ley 99 de 1993, la Meteorología como servicio, fue orientada hacia un nuevo enfoque dentro del contexto Ambiental, con el fin de acercarla al cumplimiento de su función social y proyectarla como un elemento básico en las actividades de planeación y prevención, a todo nivel. Gracias a esta nueva política se fortalecieron las actividades de investigación básica, que muy incipientemente venía desarrollando el HIMAT, con miras a ampliar los conocimientos sobre las particularidades de los procesos atmosféricos, del tiempo y del clima que son los que permiten optimizar los procesos de producción nacional, de bienes y servicios y facilitar la reducción del impacto económico y social de los fenómenos Meteorológicos de carácter adverso, como los relacionados con los fenómenos de El Niño, La Niña.




ESTUDIO N°3
Situación actual y perspectivas:
Desde julio de 2016 las temperaturas de la superficie del Pacífico tropical se han acercado a unos niveles característicos de un episodio débil de La Niña o los han superado ligeramente. No obstante, el componente atmosférico correspondiente al fenómeno de El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) no se ha manifestado claramente hasta las últimas semanas. Desde principios de octubre los vientos alisios se han intensificado sobre el océano Pacífico tropical, lo que constituye un indicio de que puede estar formándose un régimen de circulación atmosférica característico de un episodio de La Niña.
Alrededor de la mitad de los modelos climáticos considerados predicen que durante el último trimestre de 2016 se darán unas condiciones características de un episodio débil de La Niña, mientras que el resto de los modelos apuntan a un debilitamiento hacia unas condiciones neutras más claras. En general, las predicciones de los modelos y las opiniones de los expertos indican que existen probabilidades de entre el 50 y el 60% de que en el último trimestre de 2016 se den unas condiciones correspondientes a un episodio débil de La Niña y persistan en el primer trimestre de 2017. Los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales supervisarán de cerca la evolución del fenómeno ENOS en los próximos meses.
Después de darse unas temperaturas cercanas a la media en las partes central y oriental del Pacífico tropical durante mayo y junio de 2016, las temperaturas descendieron alrededor de 0,5 grados Celsius por debajo de la media a principios de julio y permanecieron más o menos en ese nivel hasta principios de octubre.
Esta temperatura del océano ligeramente inferior a la media roza el umbral de un episodio débil de La Niña. Sin embargo, hasta finales de septiembre los indicadores atmosféricos eran de diverso signo, apuntando algunos hacia un episodio débil de La Niña y otros hacia unas condiciones neutras. En particular, los vientos alisios inferiores no fueron sistemáticamente más fuertes de lo normal sobre una parte considerable del Pacífico tropical, como cabría esperar durante un episodio de La Niña.
Sin embargo, como resultado de una fase activa de la Oscilación Madden-Julian – perturbación tropical de nubes, lluvias, vientos y presión que se propaga hacia el este en torno a las regiones tropicales del mundo- en las últimas semanas han vuelto a aparecer los vientos alisios, con una intensidad ligeramente superior a la normal, en las partes central y occidental del océano Pacífico tropical.
Esta mayor intensidad de los vientos alisios en las últimas semanas aumenta las posibilidades de que se refuerce el acoplamiento océano-atmósfera y, a su vez, de que se mantengan, o refuercen aún más, las características típicas de La Niña. Así pues, si persisten estos vientos más intensos y se extienden más al este de la cuenca del Pacífico tropical, aumentan las posibilidades de que se refuerce el acoplamiento necesario para que se defina más claramente un episodio de La Niña y continúe hasta principios de 2017.
Aproximadamente la mitad de los modelos de predicción dinámica y estadística considerados predicen que la media trimestral de las temperaturas de la superficie en las partes central y oriental del océano Pacífico tropical permanecerá al menos 0,5 grados Celsius por debajo de la media durante el cuarto trimestre de 2016 e incluso, según algunos modelos, proseguirá el enfriamiento hasta llegar a casi 1,0 grados Celsius por debajo de la media. No obstante, otros modelos predicen que las temperaturas irán volviendo paulatinamente a la media de aquí a principios de 2017.
Estas divergencias entre las predicciones obedecen a que las predicciones de los modelos difieren en cuanto al grado de intervención de la atmósfera, el tiempo que permanecerán por debajo de la media las temperaturas de las aguas bajo la superficie y la extensión que abarcarán esas aguas más frías. De acuerdo con las estimaciones actuales, existen entre un 35 y un 75% de probabilidades (con una media de entre 55 y 60%) de que a finales de 2016 se den las condiciones características de La Niña. Por otra parte, los modelos indican que no existe prácticamente ninguna posibilidad de que se forme un episodio de El Niño en 2016 ni en los primeros meses de 2017.
En los próximos meses se vigilarán de cerca las condiciones oceánicas y atmosféricas en el Pacífico tropical a fin de evaluar mejor una posible transición a un episodio de La Niña.
Es importante tener en cuenta que El Niño y La Niña no son los únicos factores que condicionan las características climáticas a escala mundial. Además, no existe necesariamente una correspondencia directa entre la intensidad de un episodio de La Niña y sus efectos climáticos a escala regional. Por lo que se refiere a la escala regional, las proyecciones estacionales deberán tener en cuenta los efectos relativos tanto de El Niño y La Niña como de otros condicionantes climáticos pertinentes a escala local. Por ejemplo, se sabe que la temperatura de la superficie del océano Índico, del sureste del Pacífico y del Atlántico tropical influyen en el clima de las zonas terrestres adyacentes. A escala regional y local puede encontrarse información aplicable en las predicciones climáticas estacionales regionales o nacionales, tales como las elaboradas por los Centros Regionales sobre el Clima (CRC) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los Foros regionales sobre la evolución probable del clima (FREPC) y los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN).
En resumen:
·         Durante septiembre y octubre el océano Pacífico tropical se ha ido enfriando progresivamente hasta alcanzar los umbrales característicos de La Niña.
·         No obstante, ha sido tan solo en las últimas semanas cuando se ha manifestado un componente atmosférico característico de un episodio de La Niña.
·         De la mayoría de los modelos considerados y las opiniones de expertos se desprende que existen probabilidades de entre el 50 y el 60% de que en el último trimestre de 2016 se dé un episodio de La Niña y persista hasta principios de 2017.
·         Si finalmente se da un episodio de La Niña, lo más probable es que sea de intensidad débil; no obstante, tampoco se puede descartar que se intensifique hasta alcanzar niveles moderados.
·         No existe prácticamente ninguna posibilidad de que se vuelva a formar un episodio de El Niño en 2016 ni a principios de 2017.
·         Seguirá vigilándose atentamente la evolución del fenómeno ENOS. Durante los próximos meses los expertos en predicción climática suministrarán periódicamente interpretaciones más detalladas de las variaciones climáticas a nivel regional, que difundirán los SMHN.
La labor de investigación realizada en los últimos decenios ha puesto de relieve la importante influencia que ejercen las interacciones entre la atmósfera y el océano en el cinturón tropical del océano Pacífico sobre las características del tiempo y del clima la escala mundial. Durante los episodios de El Niño, por ejemplo, la temperatura de la superficie del mar en las partes central y oriental del Pacífico tropical suele ser muy superior a la normal, mientras que, en esas mismas regiones, durante los episodios de
La Niña la temperatura es inferior a la normal. Esas variaciones de temperatura pueden provocar fluctuaciones importantes del clima en el mundo entero y, una vez comenzadas, esas anomalías pueden durar un año, o incluso más. Así, el intenso episodio de El Niño de 1997/1998 fue seguido por un largo episodio anómalo de La Niña, que empezó hacia mediados de 1998 y terminó a principios de 2001. Aunque los episodios de El Niño o La Niña alteran la probabilidad de que se den determinadas características climáticas en el mundo entero, sus consecuencias nunca son exactamente idénticas. Además, aunque suele existir una relación entre la intensidad de un episodio de El Niño o La Niña y sus efectos a escala mundial, cualquier episodio puede tener repercusiones graves en determinadas regiones, independientemente de su intensidad.














CONCLUSIONES
La importancia de ver lo que puede hacer la naturaleza, más bien los fenómenos meteorológicos, son simplemente algo que no podemos ignora fácilmente, puesto a que no podemos prevenirnos de un desastre si es que la Tierra se calienta hasta su máximo grado.
Esto nos permitió ver lo que ocasionara los fenómenos meteorológicos de El Niño y La Niña, ver lo que sucedería si la Tierra llegase a calentarse unos grados más de temperatura, y no nos podemos librar de eso, debido a que no sabemos de dónde nos puede atacar la naturaleza, pero lo que si podemos hacer es cuidar nuestro planeta, para que no haya daños mayores.
RECOMENDACIONES
Que recomendaciones podemos hacer ante ello, pues para poderlas prevenir serían las siguientes:
·         Conservar la calma y tranquilizar a sus familiares.
·         Colocar los objetos de valor y documentación necesaria, en las partes altas de la vivienda, y si es posible, en envases herméticos.
·         Tener a la mano artículos de emergencia.
·         Seguir las recomendaciones de las autoridades si indican la sobre evacuaciones en el área y/o la casa donde vive. 
LO MÁS IMPORTANTE
Lo que consideramos como importante es podernos prevenirnos de lo que pudiese suceder ante la destrucción que puede dar los fenómenos meteorológicos, pero también sobre todo, lo que debemos considerar como importante es en donde es que se desarrolla principalmente, porque de ahí es donde habrá de preocuparnos y debemos considerar lo que podrá ocasionar, claro que también debemos tomar en cuenta lo que sucederá si la Tierra se calienta más de su temperatura normal.
  







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