PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Fenómeno
meteorológico “El Niño” y “La Niña”
El nombre de “El Niño” se refiere al
niño Jesús, porque el fenómeno ocurre aproximadamente en el tiempo de Navidad
en el Océano Pacífico, por la costa este del Sur de América.
“La Niña” se llama así porque presenta
condiciones contrarias al fenómeno del Niño, pero también es conocido como
"El Viejo" o "El Anti-niño" .Suele ir acompañado del
descenso de las temperaturas y provoca fuertes sequías en las zonas costeras
del Pacífico.
Las
consecuencias que nos trae el fenómeno “El Niño” son:
·
Lluvias
intensas.
·
Existen
especies que no sobreviven al cambio de temperatura y mueren, generando pérdida
económica en actividades primarias.
·
Surgen
enfermedades como el cólera, que en ocasiones se trasforman en epidemias muy
difíciles de erradicar.
·
Pérdidas
pesqueras.
·
Intensa
formación de nubes.
·
Periodos
muy húmedos.
·
Baja
presión atmosférica.
Y
las consecuencias que trae “La Niña” son:
·
En
los trópicos, las variaciones son radicalmente opuestas a las ocasionadas por
El Niño.
·
En
el continente americano, las temperaturas del aire de la estación invernal, se
tornan más calientes de lo normal en el Sudeste y más frías que lo normal en el
Noreste.
·
En
América del Sur, predominan condiciones más secas y más frescas que lo normal
sobre El Ecuador y Perú; así como condiciones más húmedas que lo normal en el Noreste
de Brasil.
·
En
América Central, se presentan condiciones relativamente más húmedas que lo
normal, principalmente sobre las zonas costeras del mar Caribe.
En
nuestro país el fenómeno de El Niño, ocasiona importantes cambios en el clima,
provocando calentamiento del mar, condiciones de sequía en el centro de México,
lluvias intensas en secciones del país e inviernos generalmente húmedos. Y La
Niña provoca lluvias excesivas en el centro y sur del país, sequías y lluvias
en el norte de México, e inviernos con marcada ausencia de lluvias.
Tanto
este Fenómeno de La Niña como El Niño, son variaciones normales en las
temperaturas de la superficie del mar, que han existido desde hace millares de
años y que continuarán existiendo, sin que el hombre puede interferir.
PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN
·
¿Qué
es el fenómeno de “El Niño”?
·
¿Qué
es el fenómeno de “La Niña”?
·
¿Cómo
se manifiestan ambos fenómenos?
OBJETIVOS
·
Es
un patrón climático recurrente que implica cambios en la temperatura de las
aguas en la parte central y oriental del Pacífico tropical.
·
Es
un fenómeno de interacción océano-atmósfera que se caracteriza por la aparición
de temperaturas oceánicas superficiales inusualmente bajas en el centro y este
del Océano Pacífico ecuatorial.
·
El
Niño se manifiesta como un calentamiento anómalo de la superficie del mar en el
Pacífico ecuatorial y que está asociado a una amplia fluctuación de la presión
atmosférica; también algunos cambios generales del tiempo están ligados a esas
anomalías ecuatoriales y La Niña se manifiesta por aguas más cálidas en el
Pacífico tropical con efectos que pueden provocar daños por miles de millones
de dólares al suministro de alimentos y agua en todo el mundo.
JUSTIFICACIÓN
La
investigación recabada sobre los fenómenos meteorológicos de El niño y La Niña,
fueron de fuentes confiables, la mayoría de ellas eran de institutos de América
del Sur, aunque otras, eran de estudios realizados en México.
Esto nos
permitió de tal manera que podamos diferenciar lo que ocasiona El Niño y La
Niña, que podemos decir que son lo mismo, pero cuando realmente no lo son,
puesto a que uno es de una manera y el otro si tiene mayor diferencia con lo
otro.
Pero al punto,
lo que los diferencia principalmente a estos dos es que en uno causa mucha más
destrucción que el otro, incluyendo que aparte de esto, es que dura por mucho
más tiempo, y claro también, que esto se debe por el aumento de la temperatura
de la Tierra, y por ende esta ocasiona el calentamiento global.
Aunque por
causa del calentamiento global, la destrucción que puede ocasionar El Niño o La
Niña, será una total catástrofe, ocasionando daños por miles de millones de
dólares pero al suministro de alimentos y agua en todo el mundo, y no solo
sería eso, sino que también, habrá pérdidas materiales, pero lo más importante
y primordial que esto, son las pedidas entre la familia.
Claro que si no
se atiende a tiempo el problema del calentamiento global, ocasionara lo que ya
se mencionó anteriormente, incluso que pueden volverse normales y cosa de todos
los días, y cuando eso sea realmente así, no habrá nadie que pueda sobrevivir
para ello.
Los estudios
realizados muestran claramente lo que han investigado sobre ello, como se han
estado manifestando, cuáles son sus orígenes, en donde comenzó a desarrollarse
y en qué lugares son en donde ocasiona la gran destrucción, también entre otras
muchas cosas que han ocasionado la aparición de estas dos.
Lo que
ocasionaran estos fenómenos meteorológicos, será que primero la Tierra logra a
calentarse tres grados más de temperatura, resultado que obtenga que estos dos
fenómenos, tanto El niño como La Niña se vuelvan normales y para todos los
días, sin un momento descansar de ellos; y para la destrucción que nadie podrá
adaptarse ni podrá sobrevivir, será cuando la Tierra llegue a su máximo grado,
que son los seis grados de temperatura.
ESTUDIO N°1
En la
actualidad, diversas investigaciones oceanográficas y meteorológicas demuestran
la existencia de eventos climáticos extremos de escala global asociados a
interacciones inestables entre el océano y la atmósfera. Actualmente, puede
inferirse la ocurrencia de eventos El Niño desde hace varios milenios atrás,
mucho antes de que se tuvieran registros escritos de ellos y cuando aún no
recibían la denominación de El Niño. Esto último es debido a que el impacto
causado por las lluvias e inundaciones ocurridas posiblemente durante los años
de El Niño dejó sus marcas en el ambiente natural, principalmente en Perú y en
Ecuador. Por ejemplo, a fines de la década de los setenta, William Quinn y sus
colegas identificaron y categorizaron eventos de El Niño hacia atrás en la
historia, hasta los comienzos del año 1500. Ellos reunieron información de la
temperatura del océano y las precipitaciones desde una variedad de fuentes,
incluyendo los diarios personales de viajeros de la región, registros de la
minería del guano, registros de plantaciones en Indonesia, bitácoras de buques
y evidencias físicas e históricas de las inundaciones y deslizamientos de
tierra que se produjeron siglos atrás. La versión más aceptada de la expresión
El Niño, se refiere al hecho de que pescadores artesanales identificaron la
ocurrencia estacional de agua inusualmente cálida en las costas del Perú. Esta
agua más cálida solía aparecer alrededor de la festividad de la Navidad. Por
este motivo, los pescadores decidieron referirse a este fenómeno denominándolo
“la corriente de El Niño”, haciendo referencia al recién nacido Niño Jesús. Con
el desarrollo de la industria pesquera peruana de la anchoveta en la década de
los sesenta, el interés por el conocimiento del evento El Niño aumentó
significativamente.
Hoy en día se
conoce que los pescadores peruanos denominaban “la corriente de El Niño”, a una
corriente estacional cálida que se desplaza de norte a sur a lo largo de la
costa de Ecuador y Perú. Ésta se desarrolla todos los años a partir del mes de diciembre
aproximadamente, enfrentando y desplazando a la conocida corriente fría de
Humboldt o de Chile-Perú.
El ciclo ENOS
consiste en una oscilación entre una fase cálida (El Niño) y una fase fría (La
Niña), que se manifiesta principalmente a través de un calentamiento o
enfriamiento anormal de la Temperatura Superficial del Mar (TSM) en el océano
Pacífico ecuatorial central y oriental.
Estas
variaciones de la TSM alcanzan las costas norte y sur de América y traen
consigo alteraciones significativas en los patrones climáticos, que se
desarrollan incluso en algunas regiones muy apartadas del globo. Por su parte,
el ciclo ENOS se desarrolla en forma aperiódica y en una escala de tiempo mayor
que la corriente de El Niño, ya que su aparición se presenta a intervalos
irregulares que oscilan aproximadamente entre los 3 y 7 años.
Cabe señalar
que, durante los años en los que se manifiesta la fase cálida del ciclo ENOS,
se genera un fortalecimiento de “la corriente de El Niño”.
Ciertamente,
hasta ahora no se conoce cuál es la causa que gatilla el comienzo de un ciclo
ENOS. Sin embargo, las investigaciones han identificado los signos que preceden
la aparición de uno de estos eventos en sus componentes oceánica y atmosférica.
Así, la
componente oceánica del ciclo ENOS está caracterizada por la aparición de
fuertes anomalías positivas (durante El Niño) o negativas (durante La Niña) de
Temperatura Superficial del Mar en regiones específicas de la cuenca del
Pacífico tropical y costa sudamericana, las que se prolongan por varios meses
consecutivos. Las anomalías positivas de TSM se asocian al hundimiento de la
termoclina y reducción de la surgencia costera, mientras que las anomalías
negativas de TSM se asocian a elevación de la termoclina y fortalecimiento de
la surgencia. El nivel del mar también experimenta anomalías positivas (durante
El Niño) y negativas (durante La Niña), en la región del Pacífico tropical y
costa sudamericana.
La componente
atmosférica del ciclo ENOS está asociada con una fluctuación interanual cuasi-sincrónica
de dos sistemas de presión a gran escala: el sistema de baja presión
atmosférica superficial, ubicado sobre el lado oeste del océano Pacífico
ecuatorial, y el sistema de alta presión atmosférica superficial (Anticiclón),
ubicado en los subtrópicos orientales del océano Pacífico sur, respectivamente.
El índice
operacional más usado para identificar las fases de esta “Oscilación del Sur”
(OS), se conoce con el nombre de Índice de la Oscilación del Sur (IOS). El IOS
se define como la diferencia normalizada de la presión atmosférica media
mensual entre la región de alta (Tahití) y baja (Darwin) presión, existiendo
dos fases: una negativa (IOS negativo), caracterizada por el descenso de la
presión atmosférica superficial en el sector oriental del océano Pacífico (El
Niño), y otra positiva (IOS positivo), donde la presión atmosférica superficial
aumenta en el mismo sector (La Niña). Las presiones en el lado oeste varían en
oposición de fase respecto de las anteriores.
Inicialmente,
el IOS fue estudiado por el científico británico Sir Gilbert Walker, quien
además se interesó en estudiar, durante la primera mitad del siglo XX, las
fluctuaciones del clima tropical para predecir la variabilidad de las
precipitaciones en el monzón Índico. Él notó que en ciertos años la presión
atmosférica era más alta sobre Indonesia y este del océano Índico, mientras que
al mismo tiempo, se registraban presiones más bajas sobre la región tropical y
subtropical del océano Pacífico.
En las regiones
situadas hacia el este del océano Índico, las estaciones meteorológicas que
contaban con datos buenos y confiables de presión atmosférica para la
realización de los análisis de correlación que Sir Gilbert Walker utilizó en un
principio para calcular el IOS, fueron Jakarta en Indonesia y Darwin en el
norte de Australia.
El ciclo ENOS
ocasiona una alteración en el régimen de precipitaciones a escala 16 global,
observándose importantes anomalías positivas y negativas de pluviosidad en
regiones características del planeta. Asimismo, se produce un debilitamiento
(fase cálida) o incremento (fase fría) de los vientos alisios en la región del
Pacífico tropical, con la consecuente retroalimentación en el océano.
Así, los años
de El Niño están asociados con un calentamiento del océano Pacífico ecuatorial
central y oriental. Por el contrario, durante los años de La Niña se registra
un enfriamiento del océano.
La fase cálida
del ciclo ENOS puede afectar las condiciones meteorológicas en diversas
localidades del mundo. En el océano Atlántico, cerca de la costa sur de África,
a menudo ocurren sequías cuando esta fase está presente. De la misma manera, el
lado oeste del océano Pacífico, zona de intensas precipitaciones, sufre también
sequía durante un período cálido del ciclo ENOS. Por el contrario, regiones que
se caracterizan por ser normalmente secas e incluso áridas, se ven afectadas
por anomalías positivas severas de precipitación, principalmente las costas de
Ecuador y norte del Perú, y el centro de Chile.
Las
consecuencias socioeconómicas de las perturbaciones climáticas asociadas con la
variabilidad del ciclo ENOS, pueden llegar a ser catastróficas. De hecho, en
países como Zimbawe, cuya economía depende críticamente de la producción de
maíz, los efectos de la sequía durante un evento El Niño pueden ser
devastadores. Sin embargo, en la parte oeste de América del Sur, los
agricultores pueden sacar provecho del cultivo de una cosecha muy buena de
arroz, en vez de una cosecha normal de algodón, porque durante un episodio de
El Niño suele llover más de lo normal en esa región.
Los dos
episodios cálidos más importantes de los últimos años, han suscitado intensos
estudios sobre sus respectivos impactos socioeconómicos, especialmente llevados
a cabo por los organismos internacionales vinculados con la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Si bien es
cierto los episodios cálidos y fríos del ciclo ENOS pueden ser muy diferentes
el uno del otro, actualmente las investigaciones buscan comprender mejor este fenómeno
y las interacciones existentes entre la atmósfera, que es un fluido cuya
estructura cambia rápidamente, y el océano, que cambia en forma mucho más
lenta.
Para ello, se
han desarrollado diversos modelos numéricos y estadísticos de la atmósfera y
del océano, los cuales están siendo utilizados en combinación con datos
satelitales.
El principal
objetivo de este tipo de estudios es la predicción de futuros eventos ENOS,
para llegar a advertir a tiempo a los agricultores, pescadores y a la sociedad
en general de sus posibles efectos, pudiendo así minimizarse los daños y
aprovecharse sus potenciales beneficios.
ESTUDIO N°2
A comienzos de
1997, el IDEAM, como parte del Sistema Nacional Ambiental (SINA) y como
coordinador del Sistema de Información Ambiental, previendo la ocurrencia de un
fenómeno El Niño durante ese año, asumió su responsabilidad de suministrar
información, oportuna y veraz, sobre el desarrollo de fenómenos ambientales que
de una u otra forma afectan la actividad nacional, y de inmediato, involucro a
todas sus áreas técnicas en la elaboración de un estudio sobre la naturaleza y
características de los fenómenos El Niño; el pronóstico de su advenimiento para
ese año especifico; la determinación de los posibles efectos sobre el clima y
el medio natural y el análisis sobre el impacto que pudiera llegar a causar a
la sociedad y a la economía del país.
El modelo
integral desarrollado por el IDEAM aquel año, es una compilación de los
documentos técnicos elaborados por las áreas científicas del instituto en
aquella época, a saber: Meteorología, Hidrología, Ecosistemas, Geomorfología y
suelos,
Población y
asentamientos humanos y Ecología económica. Con este modelo, el IDEAM logro
consolidar su capacidad de predicción del efecto climático de los fenómenos El
Niño, al obtener como resultado final la determinación de las posibles
alteraciones de la “Oferta Hídrica”, producto del cruce de algunas variables
representativas del comportamiento del medio físico natural (anomalías de la
precipitación, capacidad de amortiguamiento del sistema suelo-vegetación,
alteraciones de los rendimientos hídricos, entre otras). Conociendo de antemano
el posible efecto climático derivado de la ocurrencia del fenómeno, las
predicciones y tendencias han venido siendo ajustadas sistemáticamente de
conformidad con las características de intensidad y duración de cada evento.
En 1998, el
IDEAM consciente del enorme beneficio que le significo al gobierno nacional, a
los sectores económicos y a la sociedad en general, la información sobre el
efecto climático derivado de los fenómenos El Niño, adelanto una tarea similar
para examinar esta misma condición durante los eventos fríos, La Niña. En
consecuencia, en agosto de ese año, el instituto público el documento “Posibles
efectos naturales y socioeconómicos del fenómeno frío del Pacífico (La Niña) en
Colombia en el segundo semestre de 1998 y primer semestre de 1999”.
Transcurridos
diez años de la elaboración de ese primer ejercicio, el IDEAM ha tomado la
decisión de actualizar la componente Meteorológica de su modelo institucional
con el desarrollo de este nuevo estudio, a efecto de mejorar sus actuales
esquemas de Predicción Climática. El objetivo fundamental de este proyecto es
ampliar, por una parte, la base informática del análisis de precipitación y
temperatura hasta el año 2005, con miras a obtener una mejor resolución
espacial de los resultados y por otra, obtener un nuevo conocimiento sobre el
efecto de los fenómenos
El Niño y La
Niña, en los patrones de lluvia y temperatura del aire del país, para
diferentes intensidades del evento, dado el carácter con el que estos se
presentan (débil, moderado, fuerte e inusualmente intenso), ya que cada uno de
ellos tiene sus propias particularidades. Igualmente, se busca lograr una mejor
comprensión estacional del efecto climático, a través del análisis de las
anomalías de la precipitación durante las estaciones secas y lluviosas, en las
diferentes regiones del país.
El
desarrollo de este estudio permitió ampliar la base informática del análisis hasta
el año 2005, utilizando la información de 2200 series de precipitación y 780 de
temperatura del aire, con lo cual se obtuvo una mejor resolución espacial de
los resultados. El modelo desarrollado en 1997, solo empleó información de 580
estaciones pluviométricas y 390 estaciones termométricas.
Se
obtuvo un nuevo conocimiento sobre el efecto de los fenómenos El Niño y La
Niña, en los patrones de lluvia y temperatura del aire del país, para diferentes
intensidades del evento, dado el carácter con el que estos se presentan (débil,
moderado, fuerte). Para el programa de Predicción Climática es de trascendental
importancia contar con esta nueva información, por cuanto le permite ajustar
las proyecciones y pronósticos climáticos de acuerdo con la intensidad de los
fenómenos. En particular, es importante destacar que las alteraciones
pluviométricas ocasionadas por los fenómenos El Niño y La Niña de carácter
fuerte, no guardan una relación lineal con la intensidad asociada a los
fenómenos.
Se
logró establecer el efecto que los fenómenos El Niño y La Niña ejercen sobre
los regímenes de lluvia y temperatura del aire en el país, durante el tercero y
cuarto trimestres del primer año y el primer trimestre del segundo año en
presencia de estos eventos. La determinación de los efectos durante estos períodos
permite afinar aún más el grado de precisión en la determinación de las
tendencias climáticas de corto y mediano plazo, tan importantes en las actividades
de planificación de los sectores agroindustriales y energéticos del país. Vale
la pena destacar que el mayor efecto climático, tanto para los eventos El Niño
como para la Niña, ocurre durante el primer trimestre del segundo año, el cual
es muchas veces coincidente con la fase madura de los eventos, es decir, cuando
se presentan las mayores anomalías en el océano y la atmósfera del Pacífico
tropical
Se
obtuvieron las herramientas para reducir la incertidumbre en el conocimiento
del efecto climático estacional de los fenómenos de El Niño y La Niña, a través
del análisis de las anomalías de la precipitación durante las estaciones secas
y lluviosas, en las diferentes regiones del país. La determinación del efecto a
nivel estacional, permite un mejor acercamiento en las proyecciones climáticas
de mediano y largo plazo, necesarias igualmente en labores de planeación a todo
nivel. Es importante resaltar que, en términos generales, el efecto de los
fenómenos típicos de El Niño y La Niña sobre la precipitación estacional es más
acentuado en las temporadas secas que en las lluviosas
Se
evidenció que los fenómenos El Niño y La Niña afectan de manera importante los
regímenes de temperatura del aire y precipitación en Colombia. En términos generales, se comprobó que cuando
se presenta el fenómeno El Niño (La Niña) hay una tendencia hacia la
disminución (aumento) de los volúmenes de precipitación, particularmente en las
regiones Andina, Caribe y la parte norte de la región Pacífica. Dado que el
efecto sobre el régimen de precipitación en Colombia derivado de los eventos El
Niño no sigue un patrón común, por cuanto las deficiencias son más acusadas en
algunas áreas, menos en otras y en algunas ni siquiera se perciben, se puede
establecer que, en general, el efecto es diferencial a lo largo y ancho del
territorio nacional.
Se
comprobó el incremento de la temperatura del aire en la región Pacífica y en
los valles interandinos, durante los eventos cálidos de El Niño. Durante la fase
opuesta (La Niña), se evidenció el registro de anomalías negativas (condición
de enfriamiento) en la mayor parte de las regiones Andina, Caribe y Pacífica.
El
análisis de los resultados mostró que aunque la relación no es lineal, durante los
eventos fríos de La Niña se registran condiciones pluviométricas y termométricas
aproximadamente opuestas a las observadas durante los fenómenos El Niño.
Y
con la creación del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios
Ambientales - IDEAM, mediante la ley 99 de 1993, la Meteorología como servicio,
fue orientada hacia un nuevo enfoque dentro del contexto Ambiental, con el fin
de acercarla al cumplimiento de su función social y proyectarla como un
elemento básico en las actividades de planeación y prevención, a todo nivel.
Gracias a esta nueva política se fortalecieron las actividades de investigación
básica, que muy incipientemente venía desarrollando el HIMAT, con miras a
ampliar los conocimientos sobre las particularidades de los procesos
atmosféricos, del tiempo y del clima que son los que permiten optimizar los
procesos de producción nacional, de bienes y servicios y facilitar la reducción
del impacto económico y social de los fenómenos Meteorológicos de carácter
adverso, como los relacionados con los fenómenos de El Niño, La Niña.
ESTUDIO
N°3
Situación
actual y perspectivas:
Desde
julio de 2016 las temperaturas de la superficie del Pacífico tropical se han
acercado a unos niveles característicos de un episodio débil de La Niña o los
han superado ligeramente. No obstante, el componente atmosférico correspondiente
al fenómeno de El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) no se ha manifestado
claramente hasta las últimas semanas. Desde principios de octubre los vientos
alisios se han intensificado sobre el océano Pacífico tropical, lo que
constituye un indicio de que puede estar formándose un régimen de circulación
atmosférica característico de un episodio de La Niña.
Alrededor
de la mitad de los modelos climáticos considerados predicen que durante el
último trimestre de 2016 se darán unas condiciones características de un
episodio débil de La Niña, mientras que el resto de los modelos apuntan a un
debilitamiento hacia unas condiciones neutras más claras. En general, las
predicciones de los modelos y las opiniones de los expertos indican que existen
probabilidades de entre el 50 y el 60% de que en el último trimestre de 2016 se
den unas condiciones correspondientes a un episodio débil de La Niña y
persistan en el primer trimestre de 2017. Los Servicios Meteorológicos e
Hidrológicos Nacionales supervisarán de cerca la evolución del fenómeno ENOS en
los próximos meses.
Después
de darse unas temperaturas cercanas a la media en las partes central y oriental
del Pacífico tropical durante mayo y junio de 2016, las temperaturas descendieron
alrededor de 0,5 grados Celsius por debajo de la media a principios de julio y
permanecieron más o menos en ese nivel hasta principios de octubre.
Esta
temperatura del océano ligeramente inferior a la media roza el umbral de un episodio
débil de La Niña. Sin embargo, hasta finales de septiembre los indicadores atmosféricos
eran de diverso signo, apuntando algunos hacia un episodio débil de La Niña y
otros hacia unas condiciones neutras. En particular, los vientos alisios inferiores
no fueron sistemáticamente más fuertes de lo normal sobre una parte considerable
del Pacífico tropical, como cabría esperar durante un episodio de La Niña.
Sin
embargo, como resultado de una fase activa de la Oscilación Madden-Julian – perturbación
tropical de nubes, lluvias, vientos y presión que se propaga hacia el este en
torno a las regiones tropicales del mundo- en las últimas semanas han vuelto a aparecer
los vientos alisios, con una intensidad ligeramente superior a la normal, en
las partes central y occidental del océano Pacífico tropical.
Esta
mayor intensidad de los vientos alisios en las últimas semanas aumenta las posibilidades
de que se refuerce el acoplamiento océano-atmósfera y, a su vez, de que se
mantengan, o refuercen aún más, las características típicas de La Niña. Así pues,
si persisten estos vientos más intensos y se extienden más al este de la cuenca
del Pacífico tropical, aumentan las posibilidades de que se refuerce el
acoplamiento necesario para que se defina más claramente un episodio de La Niña
y continúe hasta principios de 2017.
Aproximadamente
la mitad de los modelos de predicción dinámica y estadística considerados
predicen que la media trimestral de las temperaturas de la superficie en las
partes central y oriental del océano Pacífico tropical permanecerá al menos 0,5
grados Celsius por debajo de la media durante el cuarto trimestre de 2016 e
incluso, según algunos modelos, proseguirá el enfriamiento hasta llegar a casi
1,0 grados Celsius por debajo de la media. No obstante, otros modelos predicen
que las temperaturas irán volviendo paulatinamente a la media de aquí a principios
de 2017.
Estas
divergencias entre las predicciones obedecen a que las predicciones de los modelos
difieren en cuanto al grado de intervención de la atmósfera, el tiempo que permanecerán
por debajo de la media las temperaturas de las aguas bajo la superficie y la
extensión que abarcarán esas aguas más frías. De acuerdo con las estimaciones actuales,
existen entre un 35 y un 75% de probabilidades (con una media de entre 55 y
60%) de que a finales de 2016 se den las condiciones características de La
Niña. Por otra parte, los modelos indican que no existe prácticamente ninguna
posibilidad de que se forme un episodio de El Niño en 2016 ni en los primeros
meses de 2017.
En
los próximos meses se vigilarán de cerca las condiciones oceánicas y
atmosféricas en el Pacífico tropical a fin de evaluar mejor una posible
transición a un episodio de La Niña.
Es
importante tener en cuenta que El Niño y La Niña no son los únicos factores que
condicionan las características climáticas a escala mundial. Además, no existe
necesariamente una correspondencia directa entre la intensidad de un episodio de
La Niña y sus efectos climáticos a escala regional. Por lo que se refiere a la
escala regional, las proyecciones estacionales deberán tener en cuenta los
efectos relativos tanto de El Niño y La Niña como de otros condicionantes
climáticos pertinentes a escala local. Por ejemplo, se sabe que la temperatura
de la superficie del océano Índico, del sureste del Pacífico y del Atlántico
tropical influyen en el clima de las zonas terrestres adyacentes. A escala
regional y local puede encontrarse información aplicable en las predicciones
climáticas estacionales regionales o nacionales, tales como las elaboradas por
los Centros Regionales sobre el Clima (CRC) de la Organización Meteorológica
Mundial (OMM), los Foros regionales sobre la evolución probable del clima
(FREPC) y los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN).
En
resumen:
·
Durante
septiembre y octubre el océano Pacífico tropical se ha ido enfriando
progresivamente hasta alcanzar los umbrales característicos de La Niña.
·
No
obstante, ha sido tan solo en las últimas semanas cuando se ha manifestado un
componente atmosférico característico de un episodio de La Niña.
·
De
la mayoría de los modelos considerados y las opiniones de expertos se desprende
que existen probabilidades de entre el 50 y el 60% de que en el último
trimestre de 2016 se dé un episodio de La Niña y persista hasta principios de
2017.
·
Si
finalmente se da un episodio de La Niña, lo más probable es que sea de
intensidad débil; no obstante, tampoco se puede descartar que se intensifique
hasta alcanzar niveles moderados.
·
No
existe prácticamente ninguna posibilidad de que se vuelva a formar un episodio
de El Niño en 2016 ni a principios de 2017.
·
Seguirá
vigilándose atentamente la evolución del fenómeno ENOS. Durante los próximos
meses los expertos en predicción climática suministrarán periódicamente
interpretaciones más detalladas de las variaciones climáticas a nivel regional,
que difundirán los SMHN.
La
labor de investigación realizada en los últimos decenios ha puesto de relieve
la importante influencia que ejercen las interacciones entre la atmósfera y el
océano en el cinturón tropical del océano Pacífico sobre las características
del tiempo y del clima la escala mundial. Durante los episodios de El Niño, por
ejemplo, la temperatura de la superficie del mar en las partes central y
oriental del Pacífico tropical suele ser muy superior a la normal, mientras
que, en esas mismas regiones, durante los episodios de
La
Niña la temperatura es inferior a la normal. Esas variaciones de temperatura pueden
provocar fluctuaciones importantes del clima en el mundo entero y, una vez comenzadas,
esas anomalías pueden durar un año, o incluso más. Así, el intenso episodio de
El Niño de 1997/1998 fue seguido por un largo episodio anómalo de La Niña, que
empezó hacia mediados de 1998 y terminó a principios de 2001. Aunque los episodios
de El Niño o La Niña alteran la probabilidad de que se den determinadas características
climáticas en el mundo entero, sus consecuencias nunca son exactamente
idénticas. Además, aunque suele existir una relación entre la intensidad de un
episodio de El Niño o La Niña y sus efectos a escala mundial, cualquier
episodio puede tener repercusiones graves en determinadas regiones,
independientemente de su intensidad.
CONCLUSIONES
La importancia de ver lo que puede hacer
la naturaleza, más bien los fenómenos meteorológicos, son simplemente algo que
no podemos ignora fácilmente, puesto a que no podemos prevenirnos de un
desastre si es que la Tierra se calienta hasta su máximo grado.
Esto
nos permitió ver lo que ocasionara los fenómenos meteorológicos de El Niño y La
Niña, ver lo que sucedería si la Tierra llegase a calentarse unos grados más de
temperatura, y no nos podemos librar de eso, debido a que no sabemos de dónde
nos puede atacar la naturaleza, pero lo que si podemos hacer es cuidar nuestro
planeta, para que no haya daños mayores.
RECOMENDACIONES
Que recomendaciones podemos hacer ante
ello, pues para poderlas prevenir serían las siguientes:
·
Conservar
la calma y tranquilizar a sus familiares.
·
Colocar
los objetos de valor y documentación necesaria, en las partes altas de la
vivienda, y si es posible, en envases herméticos.
·
Tener
a la mano artículos de emergencia.
·
Seguir
las recomendaciones de las autoridades si indican la sobre evacuaciones en el
área y/o la casa donde vive.
LO
MÁS IMPORTANTE
Lo
que consideramos como importante es podernos prevenirnos de lo que pudiese
suceder ante la destrucción que puede dar los fenómenos meteorológicos, pero
también sobre todo, lo que debemos considerar como importante es en donde es
que se desarrolla principalmente, porque de ahí es donde habrá de preocuparnos
y debemos considerar lo que podrá ocasionar, claro que también debemos tomar en
cuenta lo que sucederá si la Tierra se calienta más de su temperatura normal.
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